miércoles, 28 de mayo de 2014

MODELO DE INTELIGENCIA LABORAL (I): ¿CÓMO ACTUAR SI...



Serán muchas las veces en las que te preguntes si tu actuación en el trabajo ha sido la adecuada o no. En más de una ocasión, me he encontrado pensando que he dado lo mejor de mí y, sin embargo, no me ha dado la sensación de que mis superiores lo hayan visto así. Parece que no hay un criterio único a la hora de entender la idoneidad de un comportamiento laboral.
¿Cómo acertar entonces? ¿Cómo saber que nuestra actuación laboral ha sido la adecuada? Para responder a estas cuestiones, manejo una premisa de partida, "no existe una única forma de dar lo mejor de uno mismo o una misma en el trabajo, sino que la idoneidad de una actuación dependerá de su interpretación". Es decir, debemos actuar conforme al entorno en el que nos movemos, aplicando nuestra inteligencia laboral a la hora de elegir.

Este mismo planteamiento se puede hacer desde la perspectiva de la empresa, ¿qué exigir en cada caso? ¿qué forma de actuar debe ser promovida y exigida? Seguro que más de una vez se ha encontrado con actuaciones de sus empleados y empleadas que le han resultado, cuanto menos, chocantes. “¿Es que no han entendido nada?”- se lamentan muchos empresarios y empresarias.
Para la comprensión de dicho entorno y la mejor aplicación de la inteligencia laboral, tenemos varias claves que nos pondrán en la “pista”. En concreto, el contexto general en el que se mueve la empresa y la cultura que impregna la misma. En este post explicaré la parte del modelo relativa al contexto general. La parte dedicada a la cultura la dejo para el próximo.
Empecemos por el contexto general (incluimos cuestiones sociales, económicas, normativas, políticas,...): A mejor situación viva la empresa, mas cómoda se encuentre en el mercado y menos amenazas enfrente, más importantes será los comportamientos de LEALTAD. La empresa necesita que sus miembros se amolden a esa corriente de optimismo, manteniéndola y defendiéndola. Sin embargo, en los momentos de superación, en los que lo peor ha pasado y la empresa ha logrado mantenerse en el mercado gracias al empleo de las palancas que haya podido aprovechar, se deben fomentar los comportamientos de ENTREGA. Es hora de remangarse y dar el doble. Y, por último, en los momentos de amenaza e incertidumbre total, en los que peores perspectivas se manejan para la empresa, se hará crítica la capacidad de los miembros de la organización para el despliegue de comportamientos de PARTICIPACIÓN.
Como hemos ido anticipando en el párrafo anterior, los comportamientos más allá son LEALTAD, ENTREGA Y PARTICIPACIÓN. Explico brevemente en qué consiste cada uno:
Por LEALTAD, se entiende la inclusión dentro de las responsabilidades de la persona de funciones
relacionadas con la protección de los intereses de terceros más allá de los propios. El hecho de no
publicar en redes sociales comentarios negativos sobre la empresa, el trabajo que se realiza en ella o
sobre los propios clientes, son ejemplo claros de lealtad hacia la empresa..
La ENTREGA es el respeto por las normas y los procedimientos establecidos en la organización, así
como su defensa. Por ejemplo, en la entrega se incluyen comportamientos tales como no cometer
errores, conductas de prevención de los mismos, la puntualidad. Incluso estas normas y
procedimientos pueden llegar a rebasar la esfera de la propia entidad, entrando en un plano tan
personal como puede ser el empleo de las redes sociales. Puede que la organización para la que se
trabaja tenga establecidas reglas muy claras con respecto a las actuaciones que sus miembros tengan
en Internet, por ejemplo, prohibiendo participar en debate o foro alguno en su nombre y
representación, o publicar fotos o contenidos relacionadas con la misma o comentar asuntos
internos.
Y, por último, la PARTICIPACIÓN supone la colaboración del individuo en el gobierno de la misma. En este sentido son especialmente significativos los comportamientos relacionados con las reuniones y la toma de decisiones. Aún cuando un puesto de trabajo no tenga entre sus responsabilidades la
toma de decisiones, sí que podemos participar en las mismas acudiendo a aquellos órganos
colegiados que se hayan habilitado al respecto. Para poder hacerlo, se habrá de acudir a los mismos
con “los deberes hechos” (lectura del orden del día y de la documentación que se vaya a tratar en la
misma) y entendiendo el voto sin considerar las agendas personales ocultas sino buscando el
beneficio compartido de la entidad.

¿En qué situación se encuentra tu empresa? ¿Estás actuando o exigiendo las actuaciones idóneas? ¿Cómo sueles enfrentar tu día a día? ¿Con lealtad? ¿Con entrega? ¿De forma participativa? Ahí dejo estas cuestiones que pretendo ir resolviendo con este modelo de entrenamiento de la inteligencia laboral.

viernes, 11 de abril de 2014

DO IT YOURSELF (O HECHO POR TÍ MISMO)

Esta aventura en la que me he embarcado tiene mucho de mí misma. Para lo bueno y para lo malo. Desde el trabajo de campo (en el que recorrí toda la provincia de Cádiz para hablar con mis cuatrocientos encuestados), pasando por la redacción, maquetación y promoción del manual (este blog es una buena muestra de mi empeño).

Pero “hecho por uno mismo” en los tiempos que corren es una forma poco exacta de hablar. Me explico. Por un lado, ahí está tú, sentado delante de la pantalla de tu ordenador, pensando por qué alguien te ha recomendado este blog. Y aquí estoy yo, hecha un mar de dudas, con unas ganas infinitas de aprender y de mejorar este “invento”. Por otro lado, vivimos inmersos en estas nuevas redes sociales que nos permiten aprender-enseñar en un único acto, sin presencia física y de forma intuitiva y atractiva.

¡Es tu momento! ¿Quieres participar en esta aventura? ¿Tienes alguna anécdota que ponga de relieve un hito profesional (exitoso o de fracaso) que quieras compartir y que lo incluya en el libro? ¿Conoces gente a la que pueda interesarle el tema? ¿Tienes curiosidad por saber algo más? ¿Crees que tienes conocimientos que me puedan ayudar?

No lo dudes. Invita a tu red a curiosear el blog, escríbeme a sgatacoronilla@gmail.com, sígueme en twitter @SabinaGata o lo que te apetezca. Estoy convencida que es la mejor manera de conseguir un resultado excelente, con tu colaboración. Gracias!

miércoles, 9 de abril de 2014

ser #profesional: 12 prototipos de #inteligencia laboral

Ser #profesional es un acto de inteligencia laboral. Saber poner nuestras decisiones diarias al servicio de las metas y los retos que se haya propuesto la empresa en la que nos encontramos. Y para ello, a nuestra formación, experiencia y actitudes, habremos de añadir comportamientos “más allá”. Esta nueva forma de actuar pasa por tener conciencia del contexto en el que nos movemos, social y organizacional.

La propuesta que presento es fruto de las conclusiones alcanzadas en la investigación sobre comportamientos de ciudadanía organizacional en la que he estado enredada casi cuatro años. El resultado ha sido la categorización de comportamientos excepcionales en 12 arquetipos. Cada uno se corresponde con un contexto dado, en términos de cultura empresarial y del mayor o menor impacto de los efectos de la crisis sobre la entidad.

La presentación se hace a partir de una metáfora con la que ponemos en situación al lector y la posterior explicación de la hoja de ruta con respecto a los comportamientos que se recomiendan en cada situación. Siempre se incluyen ejemplos reales con situaciones con las que el lector estará familiarizado.

¿Eres un explorador? ¿Tal vez una oruga o un pulpo mimo? A lo mejor trabajas como un soldado, o como una laboriosa abeja. Puede que te parezcas a algún famoso personaje histórico ¿Un Miguel Angel? ¿Un Moisés? ¿Hatshepsut?

martes, 28 de enero de 2014

Ulises o Tántalo

Estos dos personajes, procedentes de la mitología griega, encarnan dos formas de comportamiento antagónicas. El primero de ellos es embajador del bien, la disciplina, la madurez; mientras que el segundo se caracteriza por su comportamiento alocado, provocador y temerario.

Ulises hizo todo aquello que se le suponía como héroe, permaneció veinte años fuera de su casa dedicado en cuerpo y alma a la guerra, fue quien ingenió “el Caballo de Troya” (estratagema clave en la victoria de la guerra con el mismo nombre) y vivió avatares extraordinarios en su camino de regreso a Itaca a los que se sobrepuso con heroicidad.

Tántalo, por su parte, aun siendo hijo de Zeus (máximo responsable del Olimpo griego) y contando con el favor y el beneplácito de los dioses del mismo, no solo les robó su ambrosía para bebérsela con sus amigos, sino que además asesinó a su propio hijo Pélope que ofreció como almuerzo en un banquete en honor a los dioses. Este hecho ha sido interpretado como un acto de provocación cuya última intención fue la de poner en jaque la omnisciencia de los dioses.

Sin embargo, en los tiempos en los que vivimos, las cosas no son blancas o negras. ¿Son las personas buenas las que hacen cosas buenas? ¿Es previsible conocer la actuación de las personas en función a una serie de rasgos personales? ¿Es posible conseguir algo bueno de Tántalo?

Si testamos estos arquetipos en el ámbito laboral, aun sería más complicado ser capaz de saber qué es bueno o malo o, dicho de otra manera, qué trabajadores son buenos y cuáles son malos. ¿Hacen cosas malas los trabajadores buenos? ¿Quién es un mal trabajador? ¿Quién es un buen trabajador?

Hay constancia de un incremento de los comportamientos incívicos o contraproducentes en los centros de trabajo. Comportamientos que, además, tienen negativas consecuencias sobre la eficacia, la productividad y la sostenibilidad de las organizaciones. ¿Cómo podemos identificarlos? ¿Cómo podemos anticiparnos a ellos para así evitarlos?

Nos consta la preocupación de los gestores de RRHH por la promoción de comportamientos buenos (a los que denominaremos comportamientos más allá) y la supresión de los malos. El primer paso, en este sentido, sería poder discriminar unos de otros, aunque a pesar de lo que pudiera parecer, la tarea no es tan sencilla. Les pongo un ejemplo:

Mi trabajo consistía en realizar las encuestas para un estudio social sobre comportamientos en el ámbito laboral. La población elegida eran profesionales de la banca. La tarea se suponía sencilla, pasaba por las oficinas bancarias (sin previo aviso) y solicitaba realizar la entrevista. Nunca hubiera imaginado las reacciones que aquella inocente solicitud pudieran causar, pero por abreviar, las agruparé en dos grupos extremos.

Hubo un gran grupo de personas que contestaron de forma voluntaria sin mayores objeciones. Fue la normalidad. Pero un segundo colectivo, se negó en rotundo a hacerlo. La encuesta solicitaba información sobre características del ámbito laboral relacionadas con la estabilidad, el trato de superiores, la confianza en las decisiones adoptadas por la empresa, el nivel de compromiso de la persona con la misma … todo en un contexto de máxima confidencialidad.

Lo curioso es que el gran argumento a dicha negativa era la defensa de los intereses de la empresa a la que se pertenecía. Según la opinión mayoritaria de este colectivo, el mero hecho de responder a semejantes cuestiones podía ser considerado 1) un acto de deslealtad, 2) una actuación de desobediencia a las normas impuestas por la entidad e, incluso, 3) una forma de participación negativa y perjudicial para la misma.


¿Quiénes fueron mis Ulises? ¿Los que respondieron o los que se negaron?

miércoles, 22 de enero de 2014

Buscando respuestas


¿Soy un buen profesional? ¿Son mis actuaciones diarias coherentes con los retos que se ha planteado la empresa? ¿Es bueno defender mi empresa “a capa y espada”? ¿Es malo investigar la imagen de mi empresa en foros de Internet, especializados en nuestros productos o servicios? ¿O eso sería calificado como “perder el tiempo”? ¿Es cuestionable criticar las decisiones de mi entidad? ¿Y llevar la contraria a mis superiores? ¿Estamos consiguiendo ser productivos en mi empresa?

¿Somos buenos dirigiendo? ¿Tenemos claras nuestras metas? ¿Hemos sabido alinear a nuestros trabajadores en la consecución de las metas que nos hemos propuesto? ¿Qué nivel de productividad, rentabilidad y sostenibilidad se ha alcanzado en mi empresa? ¿Qué niveles serían los deseables con respecto a los recursos que hemos invertido? ¿Qué tipo de conductas son las deseables en mi empresa? ¿Son mis actuaciones coherentes con los esfuerzos que le pido a mis empleados?

Éstas son algunas de las preguntas a las que respondo en mi libro “Ulises o Tántalo: guía de actuación en el ámbito laboral”. Espero que su lectura te sea úti!


viernes, 3 de enero de 2014

Acepté el reto

Ya sabéis lo que disfruté con mi tesis. La decepción vino cuando forcé a varios de mis amigos y familiares a leerla. La gran conclusión es, que era "infumable". Y tengo que reconocer que lo entiendo. Las tesis tienen un formato muy rígido, el lenguaje que se emplea es excesivamente técnico, la extensión es brutal, la presentación es espartana y, en general, la temática parece muy lejos de nuestro día a día.
Sin embargo, siempre pensé que nada de lo que había escrito quedaba tan lejos de la gente. Estaba convencida que las conclusiones eran muy interesantes para cualquiera. Todo era cuestión de darle una nueva visión. Y, teniendo en cuenta, que mi profesión consiste en hacer comprensible cualquier realidad a cualquier público, me propuse un nuevo reto: volver a escribir mi tesis. Aunque esta vez, poniéndome en el lugar de aquellos a quienes quiero.
Acepté el reto. Me tenéis sentada delante del ordenador, desde hace cuatro meses, escribiendo, revisando y volviendo a disfrutar. Gracias a tod@s.